
Mi enfoque
El coaching se describe a menudo como transformador —y lo es— pero no porque sea místico.
Se fundamenta en las mismas disciplinas que estudian cómo aprenden, piensan y crecen los seres humanos: la psicología, la neurociencia y la filosofía.
Lo que más me impactó de la metodología de coaching
Un día, durante mi formación, nuestra profesora nos pidió que apoyáramos a una compañera que estaba pasando por un mal momento personal. Al principio, todos nos apresuramos a darle consejos. Lo que la profesora hizo después lo cambió todo: nos dijo que adoptáramos una mentalidad de coaching; no se trataba de ofrecer soluciones, sino de estar presentes, crear un espacio seguro y hacer preguntas relevantes.
El cambio fue profundo. Por primera vez, descubrimos el valor de ser verdaderamente escuchados. Había espacio para pensar, reflexionar y encontrar nuestras propias respuestas. Ese momento lo cambió todo para mí, y por eso mi estilo de coaching es no directivo : te acompaño en el descubrimiento de tus propias respuestas y en la toma de conciencia.
El coaching consiste en convertir la conciencia en acción, y la acción en transformación.
Conciencia + Acción = Transformación